jueves, 5 de junio de 2008

EL MRCL.ANDRES AVELINO CACERES. "EL BRUJO DE LOS ANDES"

EL BRUJO DE LOS ANDES
Por: Juan de la Mata Peralta Ramírez

Con este epíteto es conocido nuestro inmortal paisano: Mariscal Andrés Avelino Cáceres, de quien se cuentan varias tradiciones, muy divertidas y originales. Una de ellas es la batalla de «Acuchimay», que se realizó en 1882.

Estaba acantonado un destacamento chileno en el cuartel de San­ta Catalina de Huamanga, con todos los pertrechos de guerra: fusiles, municiones y algunos cañoncitos.

Cáceres quiso atrapar aquellos fusiles y municiones, para sus montoneros, que sólo tenían como armas de combate: rejones, cuchillos, garrotes, lazos de cocobolo, etc. Para el efecto ocultó a sus montoneros tras el cerro de «Campanayocc>, y él se dirigió a la quebrada de «Huatatas», donde cambió sus vestimentas de militar y se disfrazó de chuto. Con sus cargas de leña, se dirige a la ciudad de Huamanga.

Bien pronto se encontró con un chileno, quien le interroga: «Oye chuto, le dice, ¿vendes tus cargas de leña?" Sí taytay, responde Cáceres ¿Cuánto cuesta? Le contesta, el Brujo: «a escayral tayra" bien, vamos. Encamínanse con el soldado chileno para que descargue en la cocina. En esos instantes, Cáceres, ya echó ojo, donde estaban los armamentos y municiones.

Recibido sus cuatro reales, valor de las cargas de leña, se retira muy contento el chuto «Cáceres». Regresa a «Huatatas», devuelve los dos borriquillos, nuevamente cambia sus disfraces de chuto, y se encamina donde sus montoneros.

Planeó el combate, y de noche se sitúan tras del cerro «Acuchimay», con sus montoneros, más cuarenticinco llamas, a cuyos animales les atan trapos bien encebados al cuello. Cada montonero con sus teas encendi­das, y los pescuezos encebados de las llamas, también fueron encendi­dos.

A una señal, a las nueve de la noche, todos: montoneros y llamas, emprendieron la bajada del cerro, con una bulla fenomenal, acompaña­do del sonido de latas y cohetes, que al verse el cerro, parecía que des­cendía una poderosa fuerza de miles de soldados, al grito de: «Mueran los canallas chilenos».

La guarnición de Santa Catalina no tuvo otro remedio que irse a la fuga; sin pensar siquiera en defenderse, dejando los fusiles, municiones, cañoncitos y pertrechos de guerra.

Entran a la ciudad por «lIucha llucha», y toman el cuartel, y tran­quilamente sin perder ningún hombre, se apoderan de los fusiles, muni­ciones, etc., y se retiran a las punas de Altungana, donde comenzó a enseñar a sus montoneros el manejo de las armas; e instruía ya las tácti­cas de batalla, con toda la técnica bélica de entonces.

Los chilenos, casi muertos de espanto se detuvieron en las quebra­das de la «Totora», y como nadie les perseguía, al día siguiente regresan sigilosamente a Huamanga; averiguan de las huestes de Cáceres, y llegan a saber que se habían retirado esa misma noche. Constituidos en su cuartel vieron con sorpresa que o habían limpiado de todo lo que te­nían. Al verse engañados tan puerilmente, los chilenos estaban más colé­ricos que nunca. Aún más, por la treta de las llamas, con que habían sido suplantados, por el «Brujo de los Andes».

Al día siguiente mandaron publicar un bando donde ofrecían mil quinientos pesos por la cabeza de Cáceres; cosa que no pudo cumplirse, pues nuestro héroe Huamanguino murió muchos años después; aún fue Presidente de la República por dos veces y finalmente Mariscal del Perú. Murió de puro viejo, bien tranquilo en su cama, en su residencia, en la ciudad de 'los Reyes», Capital de !a República, en el año de 1929.


Juan de Mata Peralta Ramírez. “Tradiciones de Huamanga” Tomo I; pp.63-64

1 comentario:

sandir dijo...

esto es la verdad .En el año 2007, el Perú ha crecido 9% del PBI, se ha producido un crecimiento sostenido del empleo y se ha reducido la pobreza, a pesar, del sismo del sur, el friaje, la crisis mundial y el alza de precios del petróleo y los alimentos. y esto siga asi y q el crecimiento del peru aumente aun más.